miércoles, 30 de noviembre de 2016

Nueva Zelanda XII - ¡Qué miedo pasamos con la tormenta de Oamaru!

[10/03/2016]

Tras mi relación amor-odio con The Catlins, seguiríamos la ruta hacia Oamaru. El dueño del backpacker nos avisó que tuviéramos cuidado porque haría mal tiempo y nos recomendó tomar la carretera que bordea la playa que es mucho más guapa que la interior que sólo pasa entre granjas, la verdad es que el hombre fue super majo ^_^

Atardeceren Bushy Beach
Atardeciendo en Bushy Beach, mientras esperamos ver llegar a tierra algún pingüino


La casa de las teteras, en Owaka


No podíamos irnos de Owaka sin visitar de cerca la casa de la loca de las teteras (Teapotland). Me explico, los días anteriores habíamos visto pasando con el coche una casa con el patio lleno de teteras, la cual nos llamó mucho la atención, así que antes de abandonar el pueblo nos acercamos a visitarla. Resulta que es el patio de la casa de una señora que, según cuenta en un cartelito le gustan mucho las teteras, y empezó a coleccionarlas, la gente le iba regalando hasta que ha llegado a este punto, incluso pone que dejes un donativo si quieres hacerle fotos, aunque la verdad es que el sitio da un poco de yuyu jajaja,pero ante todo es muy curioso.

La casa de las teteras en Owaka
Nos llamó mucho la atención este patio repleto de teteras

domingo, 13 de noviembre de 2016

Nueva Zelanda XI - Al sur de Nueva Zelanda

[09/03/2016]

Esperaba no tener que volver a tomar la odiada carretera de The Catlins, ¡cuánto me equivocaba! Pero al menos valió la pena: vimos los pingüinos de Roaring Point^_^

Pingüino en Roaring Point
¡Qué gracioso el pingüino sacudiéndose el agua en Roaring Point! ^_^


Nos levantamos muy pronto y teníamos que poner gasolina. En Owaka hay una gasolinera pero no teníamos esperanzas de que estuviera abierta, aún así nos acercamos, menos mal, aunque estuviera cerrada te podías dispensar pagando primero con la tarjeta en una máquina y entonces se activaba, muy moderno y muy útil ^_^


El bosque fosilizado de Curio Bay


Nuestra primera visita del día sería Curio Bay, un bosque fosilizado que únicamente se puede ver con marea baja. Se encontraba a una hora de nuestro alojamiento y la marea baja era a las 9:30, además para ir y muy a mi pesar descubrí que tendría que volver a pasar por el odiado camino de carro, así que no podíamos perder el tiempo.

Para aquellos que visitéis la zona y os coincida la marea baja con el anochecer, o simplemente estéis cerca y os podáis acercar fácilmente, podréis disfrutar de la llegada de los pingüinos a tierra al final del día, seguro que debe ser un magnífico espectáculo. Nosotros nos tuvimos que conformar con verlos en Roaring Point, pero no adelantemos acontecimientos ;)

Cartel informativo en Curio Bay donde, entre otras cosas, se explica que no debemos acercarnos demasiado a los pingüinos para no asustarlos
Cartel informativo en Curio Bay donde, entre otras cosas, se explica que
 no debemos acercarnos demasiado a los pingüinos para no asustarlos

Al llegar a Curio Bay hacía mucho frío y viento, pero ello no nos impidió bajar a ver de cerca los troncos fosilizados. Estar allí, viendo las vetas de lo que en otro tiempo fueron esbeltos árboles, nos hizo pensar en la fugacidad del tiempo, en la necesidad de aprovechar cada momento.

El bosque fosilizado de Curio Bay
El bosque fosilizado visto desde arriba

Tronco fosilizado en Curio Bay
Aquí se veía claramente un tronco fosilizado :-o


El punto más al sur de la Isla Sur de Nueva Zelanda (Slope Point)


Tras el momento de reflexión existencial tocaba volver a la realidad, tomar el coche y dirigirnos a Slope Point, el punto más al sur de la isla sur de Nueva Zelanda -no de todo el país ya que la pequeña isla Raikura se encuentra aún más al sur-. Para mi sorpresa a Slope Point se llega a través de otro camino sin asfaltar, mejor que el anterior, pero aún así no me atrevía tampoco a darle mucho al coche. Aparcamos y pasamos la finca de entrada por la que hay que pasar para llegar al punto exacto donde se encuentra el cartel que indica la distancia hasta el polo sur, no tiene pérdida porque hay siempre gente pasando. La finca es básicamente un descampado que tienes que atravesar, unos 5 minutos, y llegas al acantilado y al cartel que os he comentado. Hacia muchísimo viento, bastante frío y, sinceramente, creo que es un sitio que no vale mucho la pena, pero claro, uno no puede venir al sur de Nueva Zelanda y no acercarse, así que nos hicimos la foto de rigor y continuamos.

Tatiana detrás del cartel de Slope Point que indica la distancia al ecuador y al polo sur
Slope Point, el punto más al sur de la isla sur de Nueva Zelanda 


Parada en Invercargill


En vez de volver por donde habíamos venido y tenerme que volver a comer por cuarta vez el camino de carro infernal, decidimos dar un rodeo y aprovechar para conocer Invercargill, la ciudad situada más al sur de Nueva Zelanda. Cogimos algo de atasco, porque también hacían obras ¬_¬ así que llegamos a la ciudad bien entrado el mediodía y con un hambre canina. Nos paramos en un fish and chips con buenos comentarios en Tripadvisor, estuvo bastante bueno, aunque el sitio no es nada del otro mundo, uno de los típicos que hay en todas las ciudades del país y están regentados por chinos, sí, sí, los chinos en Nueva Zelanda llevan los fish and chips.

Fish and chips de un restaurante de Invercargill
Mmm... Volvería a comer fish and chips

Nos lo comimos justo delante, en Queens Park, un parque muy chulo, recuerda en parte al Hyde Park de Londres y bueno, a lo mejor esto no queda muy profesional, pero ¡tiene unos baños públicos que son una pasada! Te ponen música, te dice que tienes 10 minutos, te dispensa automáticamente el papel, el jabón y se estira sólo, ¡vamos un baño modernísimo!

Árbol de Queens Park, en Invercargill
Me encantó este enorme árbol de Queens Park
Cenador de Queens Park, Invercargill
Y este cenador me dejó enamorada

La verdad es que sólo tuvimos tiempo de visitar el parque, pero entre esto y lo que pudimos ver pasando con el coche, nos pareció una ciudad bastante chula y recomendamos que la visitéis si tenéis tiempo, a nosotros nos hubiera gustado poder pasear pos sus calles.


Visita a los pingüinos de Roaring Point 


Pero se comenzaba a hacer tarde y queríamos llegar a tiempo para ver a los pingüinos en Roaring Point, así que tuvimos que volver a coger coche y hacer los kilómetros que nos separaban hasta allí. Al habernos desviado para visitar Invercargill ya no tuvimos que pasar por el camino de carro infernal, pero ¡No! Para llegar a Roaring Point hay que subir a un monte por otro chungo camino sin asfaltar. ¿Entendéis porque odio las carreteras de The Catlins? La carretera sigue subiendo hasta Nugget Point, un faro con magníficas vistas, pero vista la hora que era decidimos quedarnos en Roaring Point y disfrutar de la llegada de los pingüinos. Es un espectáculo magnífico, como ya pudimos comprobar en St. Kilda (Melbourne).

Para evitar interferir en la naturaleza y no crear estrés ni molestias a los pingüinos, no se puede bajar a la playa, sino que se les observa llegar desde un mirador en la parte superior de ésta.

Pingüino volviendo a la costa en Roaring Point
Pingüino volviendo a la costa en Roaring Point tras un largo día de pesca
Pingüino de ojos amarillos
Estos pingüinos, característicos de Nueva Zelanda, destacan por sus ojos amarillos

Llegamos y bueno, está claro que los pingüinos no tienen reloj, así que tuvimos que esperar más tiempo de lo que pensábamos y cuando llegaron lo iban haciendo a cuenta gotas. Llegamos a ver a tres pingüinos de ojos amarillos, bastante grandes y muy graciosos ya que al salir del agua se sacudían y quedaban un poquito parados para secarse con el aire jejeje, hasta que lo consideraban adecuado y dando saltitos se iba a su casa entre las rocas.

Pingüino de ojos amarillos
Pingüino de ojos amarillos volviendo cansando a su casa
Pingüino de ojos amarillos
Ahora a descansar hasta mañana ¡Buenas noches!

Aunque no habíamos visto muchos yo quise volver porque estaba oscureciendo y no me sentía segura conduciendo por la carretera de bajada, no sólo porque era de piedras sino que además era muy estrecha y a un lado quedaba el acantilado. Pere quería acabar de subir hasta el faro, pero yo estaba agotada y, como he comentado, no quería conducir por esa carretera de noche.

Faro de Nugget Point
A lo lejos vemos el faro de Nugget Point

Pere intentó subir corriendo pero había un largo trecho y sólo llegó a vislumbrar el faro de lejos. Aunque fue una pena no visitarlo estando tan cerca, creo que lo importante es sentirte segura en la conducción y yo no me sentía y llevaba mucho cansancio acumulado de conducir. Así que, sintiendo mucho mis limitaciones, volvimos hacia nuestro alojamiento (que se encontraba a unos 40 min), donde descansamos plácidamente. Además al día siguiente nos tocaban más pingüinos y una sorpresa inesperada :-o

lunes, 7 de noviembre de 2016

Nueva Zelanda X - Las cascadas del parque natural de The Catlins y su carretera infernal

[08/03/2016]

Completado nuestro día de aventuras y emociones en Queenstown tocaba abandonar esta coqueta ciudad para dirigirnos a The Catlins y sus parajes naturales. 

Cataratas McLean en The Catlins
Increíbles las McLean Falls en The Catlins

Alojamiento en Owaka


Nos dirigimos directamente de Queenstown hacia el que sería nuestro próximo alojamiento en The Catlins, el cual se encontraba a 3 horas, para tener ubicado el lugar y poder descargar nuestras maletas.