martes, 3 de diciembre de 2013

Japón VII - De alimentar a los ciervos de Nara a los incontables Toris de Fushimi Inari

Tras un estupendo día en la relajante isla de Miyajima, donde me quedé con el mono de alimentar a los ciervos (nos dijeron que allí no se podía) al final podría hacerlo en el Parque Natural de Nara. Además, de vuelta a Kyoto, aprovechamos para detenernos en Fushimi Inari para contemplar sus innumerables Toris.

Los ciervos de Nara atacando a su presa ^_^


[17/11/2013]

Los insaciables ciervos del Parque de Nara


Para llegar a Nara se debe coger un tren rápido Miyakoji, que sale cada 30 minutos de la estación de Kyoto y tarda 45 minutos en llegar. Este tren también está incluido en la JR Pass (como podéis observar se amortiza el precio pagado).

Los ciervos dan la bienvenida al viajero en la estación de Nara

Por Internet encontrareis mil templos que visitar, recorridos y demás, pero realmente mi consejo es dejarse llevar, pasear libremente, mirar los indicadores e ir hacía donde el cuerpo te pida, pues el parque es tan espectacular que te embriagará al instante.

Pequeño altar en un rincón del parque de Nara

Encontramos diversos templos inmersos en la naturaleza, unos más grandes, otros más pequeños, pero todos con su encanto, además de antiguos farolillos, algún que otro bar tradicional y por supuesto, cómo no, los ciervos sica, los cuales sin lugar a dudas son los verdaderos protagonistas.

Los ciervos, que son considerados mensajeros de los dioses en la religión sintoista, campan a su aire por todo el parque; se les puede tocar y dar de comer -en las tiendas suelen vender unas galletas aposta que les encantan- pero id con cuidado que se emocionan y vienen todo en manada a por sus chuches, y no es lo mismo tener 8 gatitos a tu alrededor q 8 enormes ciervos, aunque sean muy mansos te sientes un poco acorrolado jejeje


Alimentando a los ciervos de Nara


De entre los templos destacaría el Todai-ji (horario: 9:00 a 17:30; entrada: 600¥). Su edificio principal es una de las mayores construcciones realizadas totalmente en madera y en su interior alberga un Buda gigante (la estatua de bronce de Buda más grande del mundo), y un tronco con un agujero por el que debes pasar para tener suerte; pero no, no me atreví :p, la cola estaba llena de niños y sólo faltaría que me hubiera quedado atascada jejeje.

Daibutsu-den, el edificio principal del templo Todai-ji
El Gran Buda del templo Todai-ji. Nuestras fotos no dan la talla (sí, algún día
haremos un curso de fotografía ¬_¬), así que incluimos  ésta (Mauro Stringo,
CC BY-SA 3.0) en la que se puede apreciar mejor la magnitud del Gran Buda
-¡fijaos en el hombre que aparece en ella!-.


Los otros templos adyacentes al Parque de Nara son:

  • Kofuku-ji (horario: 9:00 a 17:30; entrada: 600¥ más entrada suplementaria de 800¥ para ver el tesoro): no entramos en su interior por falta de tiempo, aunque paseamos por su alrededor donde pudimos contemplar su imponente pagoda de 5 pisos.

    Pagoda de 5 pisos en el templo Kofuku-ji

  • Kasuga-taisha (horario: 6:00 a 18:00 / 06:30 a 17:30 en invierno; entrada gratuita al templo, pero se paga entrada en el santuario principal (500¥) y en el jardín botánico (500¥)): cuenta con un precioso camino hacia el templo delimitado por múltiples linternas de piedra (Toro).

    El camino hacia el templo Kasuga-taisha, rodeado por linternas tradicionales

Cuando ya consideramos que era hora de decir adiós al retiro espiritual, nos dirigimos hacia una casa-museo localizada entre las callecitas residenciales de Nara, se trata de Naramachi Koshi-no-ie, una antigua residencia japonesa en la que podemos ver como se desarrollaba la vida tradicionalmente, y de forma gratuita. Está bastante bien indicado, por lo que no tiene pérdida.

La entrada de Naramachi Koshi-no-ie

El precioso jardín interior de Naramachi Koshi-no-ie


Los incontables Toris de Fushimi Inari


Tras adentramos en el Japón antiguo volvimos de nuevo a la actualidad, y cogimos el tren de vuelta a Kyoto para dirigirnos a Fushimi Inari, el cual se encuentra en la misma dirección que Nara, pero dado que el expreso no para en esta estación, lo más recomendable es llegar a Kyoto y coger tren local hasta Inari, son 2 paradas (unos 5 minutos).

El gran Tori en la entrada de Fushimi Inari

Si bien es cierto que en Fushimi Inari hay pequeños santuarios abiertos durante el día, no importa ir una vez ya cerrados pues lo realmente destacable es la innumerable hilera de toris que suben la montaña, los cuales tienen inscripciones de quienes los donaron.

Los innumerables Toris de Fushimi Inari

¿Izquierda o derecha? ¿Por qué lado habrá más Toris?

Tras una pequeño paseo por la zona regresamos a nuestro hotel, para cenar y preparar la maleta para nuestro último día en Kyoto, en el que disfrutaríamos de una interensantísima visita guiada al Palacio Imperial de Kyoto.




Índice de posts de nuestro primer viaje a Japón: