martes, 20 de noviembre de 2018

Berlin oriental III - Bajo el suelo de la ciudad

Ya habíamos paseado por las calles de Berlín, habíamos visitado la ciudad iluminada por la noche y conocido el horror del campo de concentración de Sachsenhausen, así que solo nos quedaba conocer que se oculta bajo el suelo de Berlín.

Torres de defensa en el parque Humboldth

[01/09/2018]

La mejor forma de conocer el subsuelo de Berlín es con la asociación Berliner Unterwelten la cual dispone de 4 tipos de tours diferentes según vuestros intereses, de un coste de unos 12€ cada uno con el que se contribuya a la que asociación pueda seguir creciendo e investigando lo que se esconde bajo el suelo de Berlín.

Las entradas a los tour no se pueden adquirir por anticipado así que deberéis dirigiros a las taquillas el mismo día en que queráis realizar la visita. Las oficinas, donde están ubicadas las taquillas y donde comienzan la mayoría de tours, son muy fácilmente localizables, ubicadas en la estación Gesundbrunnen frente al parque Humboldthain

Los búnkeres de Berlín


La verdad es que hubiera hecho todas las visitas, porque todas tenían muy buena pinta, pero solo teníamos un día, así que elegimos el Tour 1 - Mundo en tinieblas (que empezaba a las 10:30 y tenía una duración de 90 minutos) y el Tour M - Escapes bajo el Muro de Berlín (que empezaba a las 14:30 y tenía una duración de 120 minutos), quedándonos tiempo para comer entre un tour y el siguiente.

Los otros dos tours, que seguro realizaremos en una próxima visita a la ciudad, son Tour 2 - de "Torre de protección" a "Montaña de escombros", en el que se visita una antigua torre de defensa antiaérea ubicada en el parque Humboldthain y Tour 3 - búnkeres nucleares de la Guerra Fría, en la que se visitan diversos refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial que fueron reactivados durante la Guerra Fría.

Lamentablemente no se pueden hacer fotos, así que no podemos documentar con imágenes los tours.

Como digo, comenzamos por el Tour 1 - Mundo en tinieblas, justo enfrente de las oficinas, bajamos por unas escaleras paralelas a las de bajada al metro llegando a una puerta por la que nos adentramos en uno de los supuestos búnkeres antiaéreos de la ciudad, digo supuesto porque en realidad no hubo tiempo ni presupuesto para crear verdaderos búnkeres en cada barrio, así que en realidad la mayoría eran quita-miedos que no hubieran aguantado la caída directa de una bomba. Entramos por la puerta y seguimos el mismo recorrido que hacían los ciudadanos cuando sonaban las famosas alarmas al acercarse los bombarderos. Recorremos un angosto pasillo, llegamos a la zona de los baños, donde los váteres portátiles llenaban sus cisternas con serrín, y seguimos hacia la zona de "espera", una terrible espera hasta que acabaran de caer las bombas, donde hay algunas sillas pero solo para las personas que más lo necesiten ya que la habitación debía estar llena a reventar. Además nos comentaron que había búnkeres para mujeres embarazadas o con niños, donde había cunas y camas, y nos mostraron una sala recreación de ello, con mobiliario cedido por coleccionistas.

Realmente uno se puede imaginar la angustia y el miedo que se debe sentir en una situación como ella y esperando que no se vuelva a repetir.

Al acabar el recorrido volvimos al punto inicial e hicimos una pequeña visita a la exposición "El Mito de Germania", de la misma asociación. Se trata de una recreación de lo que hubiera sido Alemania, y sobretodo Berlin, si los nazis hubieran ganado la guerra, en función de los escritos que se conservan y de los proyectos que había. A ver, la idea es interesante, se puede ver el gran imperio y el lujo que tenía Hitler en mente, pero bueno, para mi gusto es prescincible, aunque si vais tampoco sentiréis que perdéis el tiempo. Al salir, como la estación se encuentra al lado de un centro comercial, decidimos acercarnos a comer un fish and chips y, de poste, un buen gofre cargada de toppings ^_^

Llegada la hora de nuestra segunda visita nos volvimos a dirigir a las puertas de Berliner Unterwelten, desde donde nos llevaron andando a un local cercano en el que de un modo muy didáctico nos explicaron como era la situación de Alemania durante la división tras la Segunda Guerra Mundial, y más concreta mente de Berlín y el levantamiento del Muro. En dicho local, de un modo muy práctico pudimos observar los diferentes modos de cruzar del lado este al oeste del Muro y la evolución de las técnicas de escape, llegando incluso a crear largos túneles bajo tierra para poder atravesarlo. Pero como no todo se puede quedar en teoría, al acabar la explicación tomamos el metro un par de paradas para visitar una de las casas desde las que se organizamos dichas huidas por túneles bajo el Muro. La verdad es que impresiona ver de lo que la gente era capaz y de lo que se arriesgaba por conseguir lo que querían, por obtener su libertad.

Fotos de personas escapando por túneles excavados bajo el Muro

La casa se encuentra obviamente pegada a donde antiguamente se encontraba el Muro de Berlín, por lo que hay varios carteles explicativos e imágenes, donde poder estar un buen rato informándose. Sinceramente en Berlín hay tantísima información que llega a saturar, creo que lo ideal sería vivir allí para cada día poder ir leyendo fragmentos.

Cuando acabamos nuestra visita a la zona volvimos al punto de origen, ya que nos quedamos con las ganas de visitar el parque Humboldth y sus torres de defensa. El parque en sí ya merece una visita y un agradable paseo y las torres son impresionantes, muy bien conservadas, constituyendo además un gran mirador gratuito.

Parte superior de las torres de defensa del parque Humboldth

Solo nos quedaba mediodía en la ciudad y no nos podíamos ir sin visitar los famosos patios judios (la zona de Dead Chicken Alley), así que antes de que anocheciera nos dirigimos hacia allí. Tienen un rollo hipster cool, baretos llenos de grafitis (para mi gusto más chulos que los del Muro), locales que parecen cutres pero que en realidad es a donde va toda la gente de moda. Así que por un lado es muy chulo y por otro lado hay mucho postureo jajaja.

De ahí nos dirigimos a la zona del East Side Gallery para visitar una zona bohemia llena de baretos con mucho encanto al lado del río, un sitio ideal para tomar unas cervecitas con amigos y disfrutar del encanto del lugar. Además tiene una cabina telefónica discoteca (teledisco), pero es muy pequeña y está llena de humo, además la gente no salía muy contenta, así que decidimos no entrar. Para ubicarlo se encuentra a la altura de la calle Holzmarktstr 25, en las puertas de madera de la entrada pone Strand Markt.

Muy cerca del East Side Gallery podéis disfrutar de un ambiente relajado para tomar unas cañitas

El famoso teledisco, o más bien la cabina del vapeo

Pero no nos quedamos a cenar aquí sino que fuimos a un sitio keep it cutre auténtico y buenísimo, el mejor kebab que he probado en mi vida sin ningún género de duda. Mustafa’s Gemüse Kebab es considerado el mejor lugar de Berlín para comer Kebabs y sus colas lo atestiguan. Aunque al llegar os desanime un poco tener que hacer cola de pie en la calle, para un puesto callejero que no tiene ni un triste banco donde sentarse, ni una triste mesa redonda donde apoyarse, esperad. Creedme, tal vez sería peor si tuviera comodidades, porque más habría que esperar, y en realidad vale muchísimo la pena, se me hace la boca agua solo de pensar en lo buenísimo que estuvo.

El Kebab más bueno que he comido nunca. ¡Incluso llevaba patatas dentro!

Como he dicho, no tiene mucho espacio para sobremesa, así que... una vez cenados, para casa a dormir.

Cola para comprar en el Mustafa’s Gemüse Kebab

[02/09/2018]

Nuestro avión partía a las 17:30h, así que solo nos quedaba la mañana para disfrutar de la ciudad y decidimos hacerlo por el aeropuerto de Tempelhofer.

Paseando por un aeropuerto abandonado (Tempelhofer)


El aeropuerto de Tempelhofer se dejó de utilizar con dicha finalidad el 31 de octubre de 2008, debido a que se había quedado pequeño y estaba situado demasiado cerca de la ciudad, así que a partir de ese momento se convirtió en mucho más que un parque, un lugar donde poder ir tanto a pasear, como a hacer deporte o de torrada, pero también un lugar donde realizar convenciones, circos o conciertos y también un lugar de acogimiento, donde se han ubicado casas prefabricadas para acoger a los refugiados venidos de sus países en guerra. En definitiva, un lugar muy variopinto donde todo tiene cabida. Y si todo esto aún no os ha convencido para realizar una visita a Tempelhofer Feld, ¿qué me decís de la posibilidad de caminar por las pistas de despegue y aterrizaje de los aviones? Una pena que no se puede entrar dentro de la terminal, pero imagino que es por un tema de conservación. Realmente es un sitio muy curioso y además tiene en marcha un proyecto de reforma que parece muy interesante en la que, entre otras cosas, se pretende crear una pasarela para pasear por las terrazas de la terminal, habrá que volver cuando esté acabado


De ahí nos dirigimos a nuestra última visita, al palacio de las lágrimas, ubicado frente a la estación de Friedichstrasse donde, dicho sea de paso, habíamos dejado nuestras maletas en las taquillas, eso sí, tened en cuenta que las taquillas no dan cambio, así que tendréis que llevar monedas sueltas.

El palacio de las lágrimas no es un palacio en si, sino una estación fronteriza, una estación aduanera, para pasar del oeste al este a través del metro, por donde los ciudadanos de uno y otro lado, proveídos con su pasaporte, poder reencontrarse temporalmente con sus familiares, siempre controlados para que nadie del este abandonara su país. Y su nombre, como bien podréis imaginar, se debe a las miles de lágrimas que se derramaron en dicha estación en las duras despedidas.

El palacio/estación, ahora convertido en museo/recuerdo, contiene, además de una explicación histórica, diversos objetos personales de diversas personas que fueron afectadas por la división entre Berlin oriental y occidental, e incluso una reconstrucción del control fronterizo. Este museo es totalmente gratuito y vale mucho la pena.

Entrada al palacio de las lágrimas

Ya no nos quedaba mucho tiempo, así que comimos algo rápido en la estación y tomamos el autobús de vuelta al aeropuerto, con muchas ganas de volver a visitar esta ciudad que nos ha enamorado.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Berlín oriental II - Campo de concentración Sachsenhausen

Tras una intensa introducción sobre la historia más reciente de Alemania, y más concretamente de la ciudad de Berlín, el día de hoy tocaba profundizar algo más en la historia del nazismo en el campo de concentración de Sachsenhausen, ahora convertido en Memorial a las víctimas.

"El trabajo os hará libres"

[31/08/2018]

Consideramos que es interesante realizar este tipo de visitas de forma guiada para acabar de comprender el lugar y su historia, en nuestro caso reservamos con Sandeman's, pero hay varias empresas más que realizan el mismo tour e incluso el propio campo tiene sus guías. Elegimos hacerlo con Sandeman's porque, como ya comentamos el día anterior, es una empresa que conocemos y nunca nos decepciona, pero seguro que cualquiera de las otras es igual de buena.

Analizando a fondo cada rincón de Sachsenhausen


Iniciamos el tour en la Puerta de Branderburgo donde tomamos el tren hasta Oranienburg (unos 50 minutos), aquí debemos tener en cuenta que antes de iniciar el tour se debe comprar un ticket o abono de día para las zonas A,B,C, ya que el campo de concentración y Postdam (ciudad pegada a Berlín que destaca por sus imponentes palacios, por falta de tiempo dejamos su visita para un próximo viaje) son de los pocos sitios turísticos ubicados en la zona C.

Estación de Oranienburg, a la que deberéis llegar para visitar el campo de concentración de Sachsenhausen

Una vez en Oranienburg tenemos dos opciones para llegar al Campo, tomar el bus que en unos 5 minutos te deja en la puerta o ir andando que son unos 15-20 minutos, recordad que el bus os entra con el ticket o bono diario que habéis comprado. A la ida tomamos el bus con el grupo, ya en la parada el guía nos hizo una introducción sobre la historia de Berlín y la utilización del campo de trabajo, pues este no fue un campo de exterminio.

Una vez allí comenzamos nuestra visita por la puerta principal, enfrente de la cual hay varios edificios donde los guardias y comandantes montaban sus fiestas, fiestas que podían ser oídas por los "presos" creándoles un mayor desasosiego.

Si alguien traspasaba este cartel se le podía disparar sin contemplación, ¡pobre de aquel que no supiera alemán! :-(

Tras el famoso cartel de "el trabajo os hará libres" comienza la tragedia, muros altos, alambrada, constantemente vigilados y con un perímetro que no se puede pisar so peligro de ser disparado. Las barracas donde los prisioneros vivían acinados, las malas condiciones de higiene, los duros trabajos, la mala alimentación...El Campo tiene un parte reservada para presos de relativa importancia política, a los que tenían en otro tipo de celdas, eso sí, sometidos igualmente a duros castigos. Además es posible visitar las cocinas, donde se preparaban las gachas aguadas con las que se malnutría a sus forzados habitantes.

En cada uno de estos camastros dormían hacinados dos o tres presos

Y, aunque hemos dicho que no era un campo de exterminio, no significa que no matarán a nadie, hacia el final de la guerra, viendo la dificultad de transportar la gente a los campos adecuados, crearon sus propios crematorios. Sin embargo estos fueron objeto de un bombardeo y solo quedan los restos, a diferencia de los de Dachau donde sí pudimos verlos íntegramente.

El paredón de fusilamiento está ubicado justo al lado de donde estaba el crematorio.

La visita acaba en la sala de autopsias, mantenida tal cual estaba en su época. Pero el campo aún tenía más por ver, así que, con las recomendaciones de nuestro guía, nos quedamos a ver lo que quedaba por nuestra cuenta. Concretamente la zona de enfermería, unas 6 barracas, la verdad es que me sorprendió en un primer momento que hubiera tanto espacio, pero si luego pensamos que también se experimentaba y se probaban medicamentos nuevos pues cobra más sentido. Y la zona que trata el uso del campo por el gobierno soviético, ya que una vez perdida la guerra y repartida Alemania entre los diferentes países, el Campo de concentración quedó en manos de Alemania oriental la cual la utilizó para encerrar a sus propios presos políticos, en condiciones igualmente inhumanas.

La verdad es que hay tantísima información y es tan impactante que es difícil asimilarlo todo.

Arte y cultura urbana


Tras la visita al campo tomamos rumbo a East Side Gallery, vamos, a los famosos grafitis pintados sobre un porción del muro de 1.316 metros. Sinceramente, tienen el valor que tienen por lo que significan, por ser un campo a la libertad y a la supresión de muros, pero los dibujos en si, en general no fueron demasiado de mi gusto, a diferencia de los del barrio judío, de los que os hablaremos en el siguiente post.



En la agenda de actividades de Berlín había visto que hacían clases de lindy hop y baile libre en el Monbijou Park, como he hecho mis pinitos con dicho baile me apetecía ir un ratito. El sitio está chulísimo, con terracitas al lado del río, conciertos, teatro,...¡Me encantó!

Mucho más alegre ver bailar a los hoppers en Monbijou park

Estuvimos un ratito disfrutando del baile, nos fuimos a cenar una pizza por la zona y volvimos al hotel andando para bajar la comida y disfrutar de la ciudad iluminada, un espectáculo que realmente recomiendo.

¡Las vistas de la ciudad de Berlín de noche son espectaculares!

miércoles, 24 de octubre de 2018

Berlín oriental I - Primeros pasos en Berlín

La idea de ir a Berlín comenzó, como tantas otras, buscando en Ryanair vuelos baratos ya que necesitaba unos días de desconexión. Berlín era una de las ciudades más baratas y además todo el que la había visitado me hablaba muy bien de ella, así que no lo dudé y me lancé a comprar los billetes.

Grafiti por la libertad en el Muro de Berlín

[30/08/2018]

El vuelo partía a las 6:45 de la mañana, llegando a Berlín a las 9:40, lo que permitía aprovechar casi el día completo. Y la mejor manera de conocer una ciudad es con un free tour, así que eso es lo primero que hicimos.

La trágica historia contemporánea de Berlín


Ya os hemos hablado anteriormente de los free tour, pero para los que no los conozcáis os explicamos en 4 palabras en que consiste, no es que sean realmente tour gratis, sino que al acabar el recorrido tu decides cuanto pagar al guía en función de lo que te haya gustado, realmente valen mucho la pena ya que los guías se lo curran y son tours muy interesantes. Siempre que podemos solemos elegir este tipo de visitas con Sandeman's ya que, por nuestra experiencia en varias ciudades, son muy buenos y sus visitas muy didácticas y entretenidas, dejándote con ganas de conocer mucho más del lugar y con muchos consejos sobre lugares que visitar.

El tour empezaba a las 12:00 y con él visitamos los lugares más emblemáticos de la Alemania del Este, acompañados de una explicación sobre la historia de Alemania y, más concretamente, sobre la ciudad de Berlín. Principalmente la explicación se centró en la subida al poder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y sus desastrosas consecuencias, la Segunda Guerra Mundial y el posterior muro de Berlín, que empezó con una simple alambrada para evitar que la gente pasará sin ningún tipo de control de Alemania oriental a la occidental y acabó siendo el muro que hoy día todos conocemos. En los días siguientes aprenderíamos mucho más sobre el muro, pero de eso ya os hablaremos en un post posterior.

Memorial a las víctimas del Holocausto, donde cada cual puede interpretar libremente lo que representa

Visitamos lugares tan pintorescos como el aparcamiento que hay situado sobre el búnker donde se suicidó Hitler y otros mucho más llamativos como el Memorial al Holocausto.


Terminamos el recorrido habiendo aprendido mucho y con ganas de visitar y saber mucho más, así que desde ahí, y tras hacer el check in en nuestro hotel, nos dirigimos al museo Topografía el Terror.

La entrada a Topografía del Terror (Niederkirchnerstraße, 8) es totalmente gratuita y está situado al lado de un trozo del muro y del antiguo edificio del Ministerio del Aire del partido nacional socialista, el cual no fue destruido para poder acceder a toda la documentación archivada en él. Además dispone de audioguías en varios idiomas, también gratuitas. La audioguía dura más o menos una hora, pero si además te entretienes un poco mirando las fotos y leyendo parte de los paneles, el tiempo se puede multiplicar, nosotros estuvimos dos horas y no lo leímos todo ¡Hay muchísimo material!

El material en Topografía del Terror es inagotable

Después de un intenso día de historia contemporánea y con la cabeza llena de información, tocaba alimentar el estómago, así que nos dirigimos a la estación de Schlesisches Tor donde en los antiguos baños públicos han montado una hamburguesería (Burgermeister). La verdad es que fuimos principalmente por lo curioso del lugar, pero no nos defraudó, las hamburguesas están buenísimas, realmente vale la pena acercarse. Nosotros fuimos un día lluvioso y no había mucha gente, pero por lo visto se suelen hacer largas colas, aún así solo hay 4 mesas en el exterior y nos costó conseguir sitio, pero si hace buen día cualquier sitio es bueno para sentarse jeje.

No siempre se puede comer una hamburguesa preparada en un baño público :p

Una vez deleitados con la deliciosa hamburguesa  de Burgermeister, volvimos al hotel a procesar la información recibida y prepararnos para la dura visita al campo de concentración de Sachsenhausen al día siguiente.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Mercadillos navideños de Hamburgo IV

Como contamos, la tormenta de nieve del día anterior fue inusitada, causando graves retrasos y atascos, pero al final pudimos dormir tranquilamente en Hamburgo. Así que el susto acabó bien y valió la pena porque al levantarnos y mirar por la ventana toda la ciudad estaba cubierta con un manto blanco.


El enorme jardín botánico de Hamburgo cubierto de nieve

[11/12/2017]

Nos arreglamos deprisa y bajamos a disfrutar de la nieve antes de que las pisadas de la gente y la contaminación de los coches la fundiera y ensuciara.

Pero al fin y al cabo es la ciudad, donde no llega a cuajar tanto, por ello decidimos que era un día ideal para visitar el jardín botánico.

El nevado jardín botánico de la Universidad de Hamburgo


Un jardín, algo apartado, protegido de la contaminación, no nos equivocamos ¡allí sí que había nieve! Y muy poca gente, así que pudimos disfrutar de lo lindo.

El jardín botánico es propiedad de la Universidad de Hamburgo es ¡enorme! y ¡gratis! Abre cada día de 9:00 a 18:00. Nosotros estuvimos toda la mañana en él y podríamos haber estado más tiempo. Está dividido en zonas, cada zona representa la vegetación de un país distinto y, como no podía ser de otra manera, el que más nos gustó fue el jardín japonés, es como si hubiéramos escapado de repente al país nipon.

La parte del jardín japonés nos enamoró

Había tanta nieve que para leer los carteles indicadores del tipo de vegetación o de la zona en la que nos encontrábamos teníamos que apartar de encima una capa de nieve de unos dos dedos de grosor. Cosa que en realidad me pareció muy divertida, se podía incluso dibujar sobre la nieve ^_^

¡Teníamos que apartar el dedo de nieve para poder leer los carteles!

Paseamos por los distintos jardines descubriendo la vegetación de cada lugar y disfrutamos de la capa de nieve que recorría todo el jardín, hasta bien entrado el mediodía, donde el hambre nos llevó de vuelta a la ciudad a llenar el estómago

La iglesia destruida de St nikolai


Aún nos quedaba un mercadillo para ver, el de Hafencity (del puerto), así que después de comer nos dispusimos a visitarlo. La verdad es que no vale mucho la pena, es pequeñito, tiene poca cosa y es más pijerío que otra cosa, así que si no tenéis tiempo de verlo no os preocupéis, no os perdéis nada.

El mercado de Hafencity dejaba bastante que desear

Desde allí decidimos dar un paseo y volver caminando al centro, así aprovechamos para volver a visitar la iglesia de St. Nikolai. Aunque ya la conocíamos de nuestra anterior visita a la ciudad, es un sitio que realmente me impresiona y me gustó poder volver. La iglesia quedó totalmente destrozada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, quedando únicamente en pie la torre, y la han dejado tal cual como memorial y recuerdo de los desastres de la guerra. La torre sigue en pie, según nos comentaron, porque era la forma en la que los bombarderos podían identificar la ciudad desde el aire.

Memorial a las víctimas de la guerra en la iglesia de St Nikolai

Estando en la iglesia volvió a ponerse a nevar fuerte así que nos resguardamos en un centro comercial y, cuando amainó, volvimos hacia el alojamiento dando un último paseo por la ciudad, ya que el día siguiente nuestro vuelo salía pronto y ya no tendríamos tiempo de visitar nada. Pero esperamos poder peregrinar durante muchos años más a los mercadillos navideños europeos.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Mercadillos navideños de Hamburgo III - Bremen

Por motivos laborales nuestros compañeros de viaje debían volver a Mallorca tras estos dos días recorriendo los mercadillos navideños de Hamburgo. Volvían a través del aeropuerto de Bremen, así que Pere y yo los acompañamos hasta allí y nos quedamos a disfrutar de los mercadillos navideños de Bremen.

El mercadillo de navidad de la estación de Bremen también tiene su esplendor al atardecer
[10/12/2017]

Llegamos por la mañana prontito con la empresa Flixbus, desde la estación central nuestros compañeros tomaron el tren hacia el aeropuerto y nosotros fuimos caminando hasta el centro de la ciudad.

De camino al centro de la ciudad nos topamos con este encantador molino-restaurante

¿Nos quedamos a dormir en Bremen por culpa de la nevada?


Todos conocemos el famoso cuento de los músicos de Bremen, los cuatro animalitos (burro, perro, gato y gallo) que huyen de la granja para ganarse la vida como músicos. Pues bien, como no podía ser de otra manera, en la plaza central de la ciudad hay una escultura dedicada a los músicos de Bremen, donde es realmente difícil hacerse una foto porque está a reventar de gente.

Los famosos músicos de Bremen, la costumbre dice que hay que tocarle las patas al burro,
 como se puede apreciar por el color de las mismas XD

Bremen no es muy grande pero es una ciudad muy coqueta, la verdad es que me gustó mucho. Entramos por la zona peatonal comercial y nos dirigimos hacia el centro de la misma, donde está la mencionada estatua. En forma de ocho, rodeando dos grandes plazas, encontramos los mercadillos, tanto de comida como de adornos navideños, y un par de atracciones para niños. Al ser domingo había mucho ambiente y muchas familias que habían ido a pasar el día por allí.

El árbol de navidad como centro de los mercadillos navideños

Cabe destacar la Böttcherstrasse, la antigua calle de los toneleros, con un encanto especial y donde a las 12h, a las 15h y a las 18h se pueden oír tocar 30 campanas de porcelana, tened en cuenta que los horarios pueden cambiar en vuestra visita, pero en la misma calle pone los horarios. Además en la torre del lado izquierdo se pueden ver unos paneles que van girando y representan imágenes marinas del viaje a América.

Antigua calle de los toneleros, donde a determinadas horas podemos oír sonar las campanas

Y aún nos quedaba el mercadillo que, para mi gusto, tiene más encanto de Bremen, el que recorre la ribera del río Weser. Un mercadillo marino, donde todo es de dicha temática e incluso recrean una parte de un barco para poder subirse. Tanto la decoración de los puestos como los bares montados para la ocasión son chulísimos. El único problema fue que nos cayó una mega tormenta de nieve, nos tuvimos que refugiar en un bar a tomar algo calentito, mientras por las ventanas de plástico veíamos como la nieve caía con gran fuerza.

Este mercadillo, que bordeaba el río Wesser, me encantó
Cuando empezó a amainar un poco, salimos, acabamos de ver lo que nos quedaba y volvimos a la estación para refugiarnos del frío y cenar algo antes de que saliera nuestro autobús de vuelta a Hamburgo.

Mientras cenábamos recibimos un email de la compañía de autobús avisándonos de un retraso de más de dos horas en nuestro autobús e informándonos que podíamos cancelar el billete, así que eso hicimos y compramos otro que salía más o menos a la misma hora y que parecía no afectado. Continuamente mirábamos la web, como comenté anteriormente de la compañía Flixbus, para ver si había retrasos o cancelaciones. Al poco vimos que el que habíamos comprado también sufría retrasos, aunque no tanto como el que habíamos cancelado, que ya iba cerca de las 6 horas de retraso. El tiempo pasaba y nos empezamos a poner nerviosos pensando si debido al temporal de nieve no podríamos volver y tendríamos que quedarnos a dormir en la estación del tren de Bremen. Al final el autobús llegó, con retraso pero llegó, con múltiples problemas de gente que no había cambiado el billete pero quería subir a ese bus. El retrovisor llevaba una capa espesa de nieve, y al arrancar iba despacio, parándose en el largo atasco de coches producido por el temporal. No sabíamos si llegaríamos, pero al menos estábamos ya calentitos en el bus.

Las calles estaban cubiertas de nieve, frente a la estación central no sabíamos si llegaría nuestro autobús

Al final conseguimos llegar a Hamburgo, unas cuantas horas más tarde de los previsto, pero llegamos sanos y salvos y pudimos descansar en nuestra habitación calentita, mientras afuera nevaba

Al día siguiente, en la propia ciudad, pudimos coger bolas de nieve antes de que los coches y los pasos de la gente la ensuciaran y fundieran.