viernes, 17 de febrero de 2017

Nueva Zelanda XVII - El día que visitamos Rivendell

El día anterior, entre la Weta Cave, el museo Te Papa y conocer un poco Wellington, no nos quedó tiempo para visitar el Monte Victoria. Sin embargo no nos queríamos ir de la ciudad sin haber subido, así que fue lo primero que hicimos antes de tomar rumbo a Rivendell.
Columna élfica que testimonia que las escenas de Rivendell se rodaron en el Parque Regional de Kaitoke

[15/03/2016]

Como elfos en Rivendell


El Monte Victoria, además de tener unas preciosas vistas de la ciudad, se caracteriza por ser el lugar donde se rodó la escena de La Comunidad del Anillo en la que los 4 hobbits se dirigen hacia Bree y aparece el Nazgul.

Vistas desde el Monte Victoria

Justo después nos dirigimos con muchas ganas hacia Rivendell, sí, tal cual, no sólo por ser el lugar donde se rodó el mágico bosque de El señor de los anillos, sino porque incluso hay postes indicativos del lugar.

El visible indicador que nos llevó a la ciudad de los elfos

Para más indicaciones Rivendell se encuentra en Kaitoke Regional Park, la entrada más cercana es la norte, llamada Water Works Road. Justo a la entrada del parque hay paneles informativos de las diferentes excursiones que se pueden hacer con tiempos estimados, baños y una caseta informativa aunque en el momento que nosotros llegamos no había nadie. Siguiendo algo más el camino ya se empiezan a ver indicadores a Rivendell, además de hacia otros lugares, la carretera es algo estrecha y comenzamos a no estar seguros si debíamos seguir con el coche, pero no hay problema, al llegar al destino hay una explanada más o menos grande donde aparcar.

El agua está muy presente en todo el parque

Aparcamos, justo abajo había un río y niños jugando, pero luego ya investigaríamos, en ese momento teníamos un objetivo claro, al otro lado de una barrera que impide la entrada de los coches vimos el indicador que buscábamos. El sitio la verdad es que es bastante pequeño y cuesta un poco hacerse a la idea de cómo se grabaron las escenas sin quedar nada del decorado, sin embargo, para ello hay unos paneles con fotos de la película y una explicación de donde se grabó exactamente cada una de ellas.

Con estos paneles te puedes hacer a la idea de donde se grabaron exactamente las escenas,
ya que no queda nada del decorado.
Concentrada leyendo élfico ;-)

Una vez puesta un poco de imaginación puedes llegar a imaginarte a Frodo en su habitación o los elfos paseando entre los árboles. Como recordatorio únicamente queda una pequeña reproducción del arco de entrada a la ciudad élfica de Rivendell.

Aquí podéis ver el tamaño de la réplica del arco de entrada a Rivendell

Uno de los escenarios es donde se grabó el póster promocional donde Legolas lanza una flecha, y ninguno de los turistas nos resistimos a imitar la famosa escena. Aunque también debemos decir que había muy poca gente, así que no tuvimos problemas de colas ni nada por el estilo.

De como tensar un arco invisible, o imitando a Legolas

Una vez estudiado cada rincón y soñado con ser elfos de orejitas puntiagudas ^_^ decidimos seguir hacia delante el camino, concretamente el Pakuratahi River Walk, no tiene nada especial pero dimos un tranquilo paseo por el bosque hasta llegar a una pequeña calita de rocas a la orilla del río, aunque hay multitud de carteles avisando de no tocar el agua por la presencia de cianobacterias.

Calita a orillas del Pakuratahi River

Volvimos hasta donde teníamos aparcado el coche. Allí vimos un puente colgante de una longitud considerable que atraviesa el río, así que aunque sólo fuera por cruzar el puente había que ir jeje.

No nos pudimos resistir a atravesar el largo puente colgante

Al otro lado del puente hay un circuito muy pequeño con explicaciones de la flora y fauna del lugar, imagino que está pensado para un público infantil pero aún así es realmente interesante ^_^

La frondosa vegetación apenas dejaba pasar los rayos del sol

Al acabar tomamos el coche para seguir nuestro camino. Nuestro siguiente destino era Tongariro National Park, pero como no nos daba tiempo a llegar ya habíamos decidido reservar alojamiento en un pueblo a medio camino, concretamente en Wanganui.

Llegamos a nuestro alojamiento, el Hikurangi StayPlace, nos costó 39€ la habitación noche, con baño privado y cocina compartida. Nos llamó mucho la atención porque se trata de una antigua residencia de personas mayores, jajaja, sí, sí, como lo oís, una residencia. Así que bueno, en realidad está muy bien, porque vivían allí los abuelitos, así que las habitaciones son cómodas, los baños muy amplios imagino que preparados para sillas de ruedas, un par de cocinas, comedores…

Nuestra habitación en la residencia Hikurangi StayPlace
¡El baño era súper amplio!

Incluso hay una sala de juegos con billar y futbolín, donde estuvimos un rato por la noche mientras cargábamos el móvil, porque, gran problema, ¡en la habitación no hay enchufes!

Jugamos como viejitos en esta sala de la residencia donde pasamos la noche

Pero antes de jugar como viejitos al billar bajamos al pueblo a cenar y dar una vuelta. La residencia está a las afueras, pero se llega al pueblo en 10 minutos andando. Encontramos a Wanganui en fiestas y, aunque ese día no vimos nada especial, sí había luces y algo de decoración. Además una señora con la que entablamos conversación nos contó que al día siguiente hacían una feria de arte, aunque nosotros ya no estaríamos.

Wanganui engalanada para su fiesta patronal

Atravesamos el pueblo y comimos en un Domino’s, la verdad es que ese día no habíamos comido así que teníamos un hambre canina y devoramos la pizza. Wanganui no destaca por nada, sin embargo tiene mucho encanto, es el típico sitio donde piensas “aquí me quedaría a vivir”, no sé, la arquitectura de las casas, el río que lo rodea, la tranquilidad,… estuvimos muy contentos de haber parado allí, a veces estos rincones escondidos son los más mágicos.

Wanganui encierra todo el encanto de la Nueva Zelanda tradicional

Al volver a la residencia, como ya he comentado, estuvimos un rato jugando en la sala de juegos y a reponer fuerzas para nuestro día por el parque nacional de Tongariro, donde tuvimos que luchar en Mordor contra una tormenta.

domingo, 5 de febrero de 2017

Nueva Zelanda XVI - Wellington, con un día no basta

Las enormes figuras de Gandalf y Gollum que vimos en nuestra llegada al aeropuerto de Wellington, provenientes de Christchurch, sólo fue una pequeña degustación de las maravillas que íbamos a descubrir en esta increíble ciudad.

Figura hiperrealista creada por Weta Cave para la exposición sobre la guerra de Gallípoli en el museo Te Papa

[14/03/2016]
Weta Cave, Museo Te Papa y una de las mejores hamburguesas que hemos probado


Lo primero que no podíamos dejar de visitar es la Weta Cave, la base de la compañía de efectos especiales de muchas películas y, en especial, del señor de los anillos. Su horario es de 9:00 a 17:30 y desde primera hora realizan visitas guiadas a una parte de sus instalaciones. Así que cogimos el coche y nos plantamos allí a primera hora, realizando el tour que duró aproximadamente 45 minutos. Durante la visita no se pueden hacer fotos, así que únicamente os podemos enseñar la tienda y la parte exterior.

Al llegar te reciben tres orcos que están vigilando la entrada y con los que, como no podía ser de otra manera, todos los turistas nos hacíamos fotos. Entramos, reservamos la visita y empezó puntual, la verdad es que únicamente te muestran una parte pequeña de la empresa, pero te explican un montón de cosas interesantes y, aunque te quedas con ganas de más, vale muchísimo la pena.

Los tres orcos que defienden la entrada de Weta Cave

Nos enseñaron por ejemplo los diferentes tipos de malla y cuanto pesan cada una según se vaya a ver más o menos en detalle en la escena en cuestión, había que no pesaban absolutamente nada y estaban hechas como de una especie de plástico. Tocamos prótesis como por ejemplo una oreja falsa que parecía totalmente real al tacto. Vimos réplicas en miniatura como el castillo del príncipe Caspian de Las crónicas de Narnia, utilizado para grabar determinadas escenas y en el que no faltaba ni un pequeño detalle. También armas falsas utilizadas en diferentes rodajes, peluches de las series de animación y muchas más cosas.

No podemos enseñaros fotos del interior de los estudios weta Cave, pero sí las piernas de Bilbo que se encuentran en el pequeño museo de la tienda

Al salir puedes visitar la tienda, la cual tiene un pequeño museo con diversas piezas, aunque la tienda en sí ya tiene piezas que bien podrían considerarse de museo, aunque el precio también lo vale, que sino hubiéramos llenado la maleta de figuras jejeje.

Figuras situadas en el pequeño museo de Weta Cave
Perfecto dragón que protege su tesoro, el cual deberíamos robar para poder pagarlo :p

Prácticamente dedicamos toda la mañana al Weta Cave, así que al volver dejamos el coche en el hotel y bajamos al centro andando, concretamente a Cuba street, la calle comercial más importante de Wellington.

Entrada a la famosa calle Cuba

Buscando un sitio para comer vimos una furgoneta de comida que tenía delante la zona de mesas y sillas hechas con pales y bidones de madera, me pareció que tenía mucha encanto y las hamburguesas tenían super buena pinta. No me equivoqué, la hamburguesa estuvo buenísima, y el sitio me encantó, no dudaría en volver si fuera otra vez a Wellington.

Hamburguesería callejera con mucho encanto
Las hamburguesas estuvieron riquísimas

Con la barriga bien llena nos dirigimos al Museo Te Papa, una pena, la tarde no os bastó ni para ver la mitad. Su horario es de 10:00 a 18:00 y la entrada es gratuita, el museo recorre toda la historia de Nueva Zelanda, además de tener zonas interactivas como por ejemplo un pequeño juego en el que tienes que elegir diversos productos extraterrestres para llevártelos a tu planeta y ver como interactuan en otro hábitat, principalmente quiere alertar de los peligros de introducir especies ajenas, sobre lo cual están muy concienciados después de los problemas que tuvieron por la introducción de nuevas especies por parte de los colonizadores. Por poner un ejemplo, los possum, introducidos desde Australia, se comen todas las aves y algunos árboles creando graves problemas en el ecosistema.

Como podéis ver, el Museo Te Papa tiene muchísimo por ver

Un elemento muy destacado en este museo es la parte dedicada a la batalla de Galípoli, no por la parte batalla, que también es interesante, sino por las enormes figuras que la representan, las cuales fueron elaboradas por el estudio Weta Cave y son realmente impresionantes, cuidando hasta el más mínimo detalle, como por ejemplo las lágrimas de una enfermera o las moscas sobre la comida, son una verdadera obra de arte.

Figura creada por Weta Cave para la exposición Galípoli en el Museo Te Papa

Y además de todo esto, había una exposición temporal de Dreamworks que tenía muy buena pinta, de hecho ya habíamos topado con ella en nuestra visita Australia, pero se ve que esta gafada para nosotros y en esta ocasión tampoco tuvimos tiempo de entrar.

Llegada la hora de cierre, a las 18, nos invitaron a abandonar el museo, quedándonos con las ganas de visitar todo lo que nos quedaba por ver, pero... en este viaje ya no podría ser, ya que al día siguiente cogeríamos el coche hacia nuestra próxima visita, Rivendell.

martes, 20 de diciembre de 2016

Nueva Zelanda XV - Día de tránsitos, de isla Sur a isla Norte, de los parques naturales a las ciudades

Después de conocer la ciudad de Christchurch y su historia, tocaba tomar el camino de vuelta a la isla Norte, en cierto modo podríamos decir que nos encontrábamos en el ecuador de nuestro viaje, habiendo visto ya la isla Sur y quedándonos por delante toda la isla Norte.

Gandalf defendiendo a todos los visitantes de Wellington

[13/03/2016]
Qué ver a las afueras de Christchurch, traslado a Wellington y acabar alojándonos en el peor hotel del viaje


Nuestro vuelo salía de Christchurch a Wellington a las 16:50h, por lo que aún nos quedaba toda la mañana. Como ya comenté, si ahora volviéramos hubiera tomado el vuelo el día anterior, pudiéndole dedicar un día más a Wellington, ciudad que personalmente considero más interesante, pero claro, a veces estas cosas es difícil decidirlas a priori.