miércoles, 31 de octubre de 2018

Berlín oriental II - Campo de concentración Sachsenhausen

Tras una intensa introducción sobre la historia más reciente de Alemania, y más concretamente de la ciudad de Berlín, el día de hoy tocaba profundizar algo más en la historia del nazismo en el campo de concentración de Sachsenhausen, ahora convertido en Memorial a las víctimas.

"El trabajo os hará libres"

[31/08/2018]

Consideramos que es interesante realizar este tipo de visitas de forma guiada para acabar de comprender el lugar y su historia, en nuestro caso reservamos con Sandeman's, pero hay varias empresas más que realizan el mismo tour e incluso el propio campo tiene sus guías. Elegimos hacerlo con Sandeman's porque, como ya comentamos el día anterior, es una empresa que conocemos y nunca nos decepciona, pero seguro que cualquiera de las otras es igual de buena.

Analizando a fondo cada rincón de Sachsenhausen


Iniciamos el tour en la Puerta de Branderburgo donde tomamos el tren hasta Oranienburg (unos 50 minutos), aquí debemos tener en cuenta que antes de iniciar el tour se debe comprar un ticket o abono de día para las zonas A,B,C, ya que el campo de concentración y Postdam (ciudad pegada a Berlín que destaca por sus imponentes palacios, por falta de tiempo dejamos su visita para un próximo viaje) son de los pocos sitios turísticos ubicados en la zona C.

Estación de Oranienburg, a la que deberéis llegar para visitar el campo de concentración de Sachsenhausen

Una vez en Oranienburg tenemos dos opciones para llegar al Campo, tomar el bus que en unos 5 minutos te deja en la puerta o ir andando que son unos 15-20 minutos, recordad que el bus os entra con el ticket o bono diario que habéis comprado. A la ida tomamos el bus con el grupo, ya en la parada el guía nos hizo una introducción sobre la historia de Berlín y la utilización del campo de trabajo, pues este no fue un campo de exterminio.

Una vez allí comenzamos nuestra visita por la puerta principal, enfrente de la cual hay varios edificios donde los guardias y comandantes montaban sus fiestas, fiestas que podían ser oídas por los "presos" creándoles un mayor desasosiego.

Si alguien traspasaba este cartel se le podía disparar sin contemplación, ¡pobre de aquel que no supiera alemán! :-(

Tras el famoso cartel de "el trabajo os hará libres" comienza la tragedia, muros altos, alambrada, constantemente vigilados y con un perímetro que no se puede pisar so peligro de ser disparado. Las barracas donde los prisioneros vivían acinados, las malas condiciones de higiene, los duros trabajos, la mala alimentación...El Campo tiene un parte reservada para presos de relativa importancia política, a los que tenían en otro tipo de celdas, eso sí, sometidos igualmente a duros castigos. Además es posible visitar las cocinas, donde se preparaban las gachas aguadas con las que se malnutría a sus forzados habitantes.

En cada uno de estos camastros dormían hacinados dos o tres presos

Y, aunque hemos dicho que no era un campo de exterminio, no significa que no matarán a nadie, hacia el final de la guerra, viendo la dificultad de transportar la gente a los campos adecuados, crearon sus propios crematorios. Sin embargo estos fueron objeto de un bombardeo y solo quedan los restos, a diferencia de los de Dachau donde sí pudimos verlos íntegramente.

El paredón de fusilamiento está ubicado justo al lado de donde estaba el crematorio.

La visita acaba en la sala de autopsias, mantenida tal cual estaba en su época. Pero el campo aún tenía más por ver, así que, con las recomendaciones de nuestro guía, nos quedamos a ver lo que quedaba por nuestra cuenta. Concretamente la zona de enfermería, unas 6 barracas, la verdad es que me sorprendió en un primer momento que hubiera tanto espacio, pero si luego pensamos que también se experimentaba y se probaban medicamentos nuevos pues cobra más sentido. Y la zona que trata el uso del campo por el gobierno soviético, ya que una vez perdida la guerra y repartida Alemania entre los diferentes países, el Campo de concentración quedó en manos de Alemania oriental la cual la utilizó para encerrar a sus propios presos políticos, en condiciones igualmente inhumanas.

La verdad es que hay tantísima información y es tan impactante que es difícil asimilarlo todo.

Arte y cultura urbana


Tras la visita al campo tomamos rumbo a East Side Gallery, vamos, a los famosos grafitis pintados sobre un porción del muro de 1.316 metros. Sinceramente, tienen el valor que tienen por lo que significan, por ser un campo a la libertad y a la supresión de muros, pero los dibujos en si, en general no fueron demasiado de mi gusto, a diferencia de los del barrio judío, de los que os hablaremos en el siguiente post.



En la agenda de actividades de Berlín había visto que hacían clases de lindy hop y baile libre en el Monbijou Park, como he hecho mis pinitos con dicho baile me apetecía ir un ratito. El sitio está chulísimo, con terracitas al lado del río, conciertos, teatro,...¡Me encantó!

Mucho más alegre ver bailar a los hoppers en Monbijou park

Estuvimos un ratito disfrutando del baile, nos fuimos a cenar una pizza por la zona y volvimos al hotel andando para bajar la comida y disfrutar de la ciudad iluminada, un espectáculo que realmente recomiendo.

¡Las vistas de la ciudad de Berlín de noche son espectaculares!

miércoles, 24 de octubre de 2018

Berlín oriental I - Primeros pasos en Berlín

La idea de ir a Berlín comenzó, como tantas otras, buscando en Ryanair vuelos baratos ya que necesitaba unos días de desconexión. Berlín era una de las ciudades más baratas y además todo el que la había visitado me hablaba muy bien de ella, así que no lo dudé y me lancé a comprar los billetes.

Grafiti por la libertad en el Muro de Berlín

[30/08/2018]

El vuelo partía a las 6:45 de la mañana, llegando a Berlín a las 9:40, lo que permitía aprovechar casi el día completo. Y la mejor manera de conocer una ciudad es con un free tour, así que eso es lo primero que hicimos.

La trágica historia contemporánea de Berlín


Ya os hemos hablado anteriormente de los free tour, pero para los que no los conozcáis os explicamos en 4 palabras en que consiste, no es que sean realmente tour gratis, sino que al acabar el recorrido tu decides cuanto pagar al guía en función de lo que te haya gustado, realmente valen mucho la pena ya que los guías se lo curran y son tours muy interesantes. Siempre que podemos solemos elegir este tipo de visitas con Sandeman's ya que, por nuestra experiencia en varias ciudades, son muy buenos y sus visitas muy didácticas y entretenidas, dejándote con ganas de conocer mucho más del lugar y con muchos consejos sobre lugares que visitar.

El tour empezaba a las 12:00 y con él visitamos los lugares más emblemáticos de la Alemania del Este, acompañados de una explicación sobre la historia de Alemania y, más concretamente, sobre la ciudad de Berlín. Principalmente la explicación se centró en la subida al poder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y sus desastrosas consecuencias, la Segunda Guerra Mundial y el posterior muro de Berlín, que empezó con una simple alambrada para evitar que la gente pasará sin ningún tipo de control de Alemania oriental a la occidental y acabó siendo el muro que hoy día todos conocemos. En los días siguientes aprenderíamos mucho más sobre el muro, pero de eso ya os hablaremos en un post posterior.

Memorial a las víctimas del Holocausto, donde cada cual puede interpretar libremente lo que representa

Visitamos lugares tan pintorescos como el aparcamiento que hay situado sobre el búnker donde se suicidó Hitler y otros mucho más llamativos como el Memorial al Holocausto.


Terminamos el recorrido habiendo aprendido mucho y con ganas de visitar y saber mucho más, así que desde ahí, y tras hacer el check in en nuestro hotel, nos dirigimos al museo Topografía el Terror.

La entrada a Topografía del Terror (Niederkirchnerstraße, 8) es totalmente gratuita y está situado al lado de un trozo del muro y del antiguo edificio del Ministerio del Aire del partido nacional socialista, el cual no fue destruido para poder acceder a toda la documentación archivada en él. Además dispone de audioguías en varios idiomas, también gratuitas. La audioguía dura más o menos una hora, pero si además te entretienes un poco mirando las fotos y leyendo parte de los paneles, el tiempo se puede multiplicar, nosotros estuvimos dos horas y no lo leímos todo ¡Hay muchísimo material!

El material en Topografía del Terror es inagotable

Después de un intenso día de historia contemporánea y con la cabeza llena de información, tocaba alimentar el estómago, así que nos dirigimos a la estación de Schlesisches Tor donde en los antiguos baños públicos han montado una hamburguesería (Burgermeister). La verdad es que fuimos principalmente por lo curioso del lugar, pero no nos defraudó, las hamburguesas están buenísimas, realmente vale la pena acercarse. Nosotros fuimos un día lluvioso y no había mucha gente, pero por lo visto se suelen hacer largas colas, aún así solo hay 4 mesas en el exterior y nos costó conseguir sitio, pero si hace buen día cualquier sitio es bueno para sentarse jeje.

No siempre se puede comer una hamburguesa preparada en un baño público :p

Una vez deleitados con la deliciosa hamburguesa  de Burgermeister, volvimos al hotel a procesar la información recibida y prepararnos para la dura visita al campo de concentración de Sachsenhausen al día siguiente.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Mercadillos navideños de Hamburgo IV

Como contamos, la tormenta de nieve del día anterior fue inusitada, causando graves retrasos y atascos, pero al final pudimos dormir tranquilamente en Hamburgo. Así que el susto acabó bien y valió la pena porque al levantarnos y mirar por la ventana toda la ciudad estaba cubierta con un manto blanco.


El enorme jardín botánico de Hamburgo cubierto de nieve

[11/12/2017]

Nos arreglamos deprisa y bajamos a disfrutar de la nieve antes de que las pisadas de la gente y la contaminación de los coches la fundiera y ensuciara.

Pero al fin y al cabo es la ciudad, donde no llega a cuajar tanto, por ello decidimos que era un día ideal para visitar el jardín botánico.

El nevado jardín botánico de la Universidad de Hamburgo


Un jardín, algo apartado, protegido de la contaminación, no nos equivocamos ¡allí sí que había nieve! Y muy poca gente, así que pudimos disfrutar de lo lindo.

El jardín botánico es propiedad de la Universidad de Hamburgo es ¡enorme! y ¡gratis! Abre cada día de 9:00 a 18:00. Nosotros estuvimos toda la mañana en él y podríamos haber estado más tiempo. Está dividido en zonas, cada zona representa la vegetación de un país distinto y, como no podía ser de otra manera, el que más nos gustó fue el jardín japonés, es como si hubiéramos escapado de repente al país nipon.

La parte del jardín japonés nos enamoró

Había tanta nieve que para leer los carteles indicadores del tipo de vegetación o de la zona en la que nos encontrábamos teníamos que apartar de encima una capa de nieve de unos dos dedos de grosor. Cosa que en realidad me pareció muy divertida, se podía incluso dibujar sobre la nieve ^_^

¡Teníamos que apartar el dedo de nieve para poder leer los carteles!

Paseamos por los distintos jardines descubriendo la vegetación de cada lugar y disfrutamos de la capa de nieve que recorría todo el jardín, hasta bien entrado el mediodía, donde el hambre nos llevó de vuelta a la ciudad a llenar el estómago

La iglesia destruida de St nikolai


Aún nos quedaba un mercadillo para ver, el de Hafencity (del puerto), así que después de comer nos dispusimos a visitarlo. La verdad es que no vale mucho la pena, es pequeñito, tiene poca cosa y es más pijerío que otra cosa, así que si no tenéis tiempo de verlo no os preocupéis, no os perdéis nada.

El mercado de Hafencity dejaba bastante que desear

Desde allí decidimos dar un paseo y volver caminando al centro, así aprovechamos para volver a visitar la iglesia de St. Nikolai. Aunque ya la conocíamos de nuestra anterior visita a la ciudad, es un sitio que realmente me impresiona y me gustó poder volver. La iglesia quedó totalmente destrozada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, quedando únicamente en pie la torre, y la han dejado tal cual como memorial y recuerdo de los desastres de la guerra. La torre sigue en pie, según nos comentaron, porque era la forma en la que los bombarderos podían identificar la ciudad desde el aire.

Memorial a las víctimas de la guerra en la iglesia de St Nikolai

Estando en la iglesia volvió a ponerse a nevar fuerte así que nos resguardamos en un centro comercial y, cuando amainó, volvimos hacia el alojamiento dando un último paseo por la ciudad, ya que el día siguiente nuestro vuelo salía pronto y ya no tendríamos tiempo de visitar nada. Pero esperamos poder peregrinar durante muchos años más a los mercadillos navideños europeos.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Mercadillos navideños de Hamburgo III - Bremen

Por motivos laborales nuestros compañeros de viaje debían volver a Mallorca tras estos dos días recorriendo los mercadillos navideños de Hamburgo. Volvían a través del aeropuerto de Bremen, así que Pere y yo los acompañamos hasta allí y nos quedamos a disfrutar de los mercadillos navideños de Bremen.

El mercadillo de navidad de la estación de Bremen también tiene su esplendor al atardecer
[10/12/2017]

Llegamos por la mañana prontito con la empresa Flixbus, desde la estación central nuestros compañeros tomaron el tren hacia el aeropuerto y nosotros fuimos caminando hasta el centro de la ciudad.

De camino al centro de la ciudad nos topamos con este encantador molino-restaurante

¿Nos quedamos a dormir en Bremen por culpa de la nevada?


Todos conocemos el famoso cuento de los músicos de Bremen, los cuatro animalitos (burro, perro, gato y gallo) que huyen de la granja para ganarse la vida como músicos. Pues bien, como no podía ser de otra manera, en la plaza central de la ciudad hay una escultura dedicada a los músicos de Bremen, donde es realmente difícil hacerse una foto porque está a reventar de gente.

Los famosos músicos de Bremen, la costumbre dice que hay que tocarle las patas al burro,
 como se puede apreciar por el color de las mismas XD

Bremen no es muy grande pero es una ciudad muy coqueta, la verdad es que me gustó mucho. Entramos por la zona peatonal comercial y nos dirigimos hacia el centro de la misma, donde está la mencionada estatua. En forma de ocho, rodeando dos grandes plazas, encontramos los mercadillos, tanto de comida como de adornos navideños, y un par de atracciones para niños. Al ser domingo había mucho ambiente y muchas familias que habían ido a pasar el día por allí.

El árbol de navidad como centro de los mercadillos navideños

Cabe destacar la Böttcherstrasse, la antigua calle de los toneleros, con un encanto especial y donde a las 12h, a las 15h y a las 18h se pueden oír tocar 30 campanas de porcelana, tened en cuenta que los horarios pueden cambiar en vuestra visita, pero en la misma calle pone los horarios. Además en la torre del lado izquierdo se pueden ver unos paneles que van girando y representan imágenes marinas del viaje a América.

Antigua calle de los toneleros, donde a determinadas horas podemos oír sonar las campanas

Y aún nos quedaba el mercadillo que, para mi gusto, tiene más encanto de Bremen, el que recorre la ribera del río Weser. Un mercadillo marino, donde todo es de dicha temática e incluso recrean una parte de un barco para poder subirse. Tanto la decoración de los puestos como los bares montados para la ocasión son chulísimos. El único problema fue que nos cayó una mega tormenta de nieve, nos tuvimos que refugiar en un bar a tomar algo calentito, mientras por las ventanas de plástico veíamos como la nieve caía con gran fuerza.

Este mercadillo, que bordeaba el río Wesser, me encantó
Cuando empezó a amainar un poco, salimos, acabamos de ver lo que nos quedaba y volvimos a la estación para refugiarnos del frío y cenar algo antes de que saliera nuestro autobús de vuelta a Hamburgo.

Mientras cenábamos recibimos un email de la compañía de autobús avisándonos de un retraso de más de dos horas en nuestro autobús e informándonos que podíamos cancelar el billete, así que eso hicimos y compramos otro que salía más o menos a la misma hora y que parecía no afectado. Continuamente mirábamos la web, como comenté anteriormente de la compañía Flixbus, para ver si había retrasos o cancelaciones. Al poco vimos que el que habíamos comprado también sufría retrasos, aunque no tanto como el que habíamos cancelado, que ya iba cerca de las 6 horas de retraso. El tiempo pasaba y nos empezamos a poner nerviosos pensando si debido al temporal de nieve no podríamos volver y tendríamos que quedarnos a dormir en la estación del tren de Bremen. Al final el autobús llegó, con retraso pero llegó, con múltiples problemas de gente que no había cambiado el billete pero quería subir a ese bus. El retrovisor llevaba una capa espesa de nieve, y al arrancar iba despacio, parándose en el largo atasco de coches producido por el temporal. No sabíamos si llegaríamos, pero al menos estábamos ya calentitos en el bus.

Las calles estaban cubiertas de nieve, frente a la estación central no sabíamos si llegaría nuestro autobús

Al final conseguimos llegar a Hamburgo, unas cuantas horas más tarde de los previsto, pero llegamos sanos y salvos y pudimos descansar en nuestra habitación calentita, mientras afuera nevaba

Al día siguiente, en la propia ciudad, pudimos coger bolas de nieve antes de que los coches y los pasos de la gente la ensuciaran y fundieran.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Mercadillos navideños de Hamburgo II

Tras la visita a la visita a todos los mercadillos centrales de Hamburgo, tocaba visitar uno de los más alejados, el de Altona.

Cuidada decoración navideña en el mercadillo de Hamburgo

[09/12/2107]

Como comentamos en el post anterior, en Altona también hay un mercadillo navideño, y se encuentra a tan solo a unos 15 minutos en tren del centro, así que a primera hora nos dirigimos hacia allí.

Mercadillo navideño en Altona y desfile de Santa Claus


Altona es una zona residencial para personas con un poder adquisitivo alto, alejado del bullicio del centro de la ciudad pero lo suficientemente cerca como para ir tranquilamente a trabajar.

Desayunamos tranquilamente por allí, dimos un bonito paseo y, una vez abiertos los tenderetes, visitamos el pequeño mercadillo. Aunque es verdad que el mercado es muy pequeño vale la pena acercarse a dar una vuelta por la zona y relajarse paseando por sus calles.

El coqueto mercadillo navideño de Altona

Pasamos la mañana por Altona y volvimos al centro a comer y ver el desfile de Papa Noel. Todos los sábados, a las 13:00 y a las 17:00 (tened en cuenta que estas horas podrían cambiar en vuestra visita) tiene lugar un desfile navideño en el que, como no podría ser de otra manera, el protagonista principal es Papa Noel o Santa Claus, como prefiráis. Como en cualquier desfile pasan las carrozas acompañadas de música navideña y dulces coreografías.

Desfile de Santa Claus en el centro de Hamburgo

Acabado el desfile nos dirigimos hacia la zona portuaria, donde, además de un bonito paseo, visitamos la Filarmónica del Elba. La entrada es gratuita, simplemente hay que hacer un poco de cola para conseguirla. Aunque nevaba y hacía bastante frío, aguantamos estoicamente y conseguimos subir hasta lo alto de la filarmónica. La subida se realiza a través de unas escaleras mecánicas bastante empinadas con paradas intermedias donde observar las vistas desde los ventanales. Desde la galería superior se tienen unas vistas espectaculares del puerto con la ciudad del fondo. Una pasarela circular exterior recorre todo el edificio y aunque, como he dicho, nevaba, no dudamos en pasearnos por ella y hacernos mil fotos.

Fantásticas vistas desde lo más alto de la Filármonica de Hamburgo

Al bajar dividimos el grupo en dos facciones, los que preferían ir a tomar una cervecita por San Pauli y los que preferían ir a patinar sobre hielo, entre los que me encontraba. Así que a patinar se dijo, lloviznaba y no sabíamos como nos encontraríamos la pista pero bueno, al fin y al cabo es Hamburgo, están acostumbrados a este tiempo. Disfrutamos de la pista como niños pequeños durante dos horas, que era el tiempo por el que habíamos pagado el guardarropa donde dejamos las mochilas, ya que con el precio de la entrada a la pista puedes estar todo el día.

Disfrutamos como niños pequeños en la enorme pista de hielo de Hamburgo

Una vez cansados de patinar sí que nos merecíamos la cervecita, así que fuimos a buscar a la parte del grupo que se había quedado por San Pauli, tomamos algo y quisimos visitar el bar donde tocaron por primera vez The Beatles, la pena fue que el bar solo abre para conciertos, por lo que no se puede entrar simplemente para visitar, sino que hay que comprar entrada para el concierto y, dado que no conocíamos al grupo, nos volvimos por donde habíamos venido.

Figuras homenaje a The Beatles

Cenamos en una nueva incursión en el mercadillo de la zona y volvimos a nuestro alojamiento. Al día siguiente nos tocaría visitar una nueva ciudad, Bremen.